El día comenzó temprano. A las 9 de la mañana cogimos el autocar que nos llevaría hasta uno de los lugares que más ganas tenía de visitar en el mundo: Los Ángeles.
La primera parada fue Santa Mónica. Tuvimos mala suerte y el tiempo no acompañó, pues estaba nublado y hacía un poco de fresco, pero eso no nos impidió que cruzásemos toda la playa (que era mucho más grande que las playas españolas a las que he ido) y metiésemos los pies en el mar.
Después, caminamos hasta el puerto y aproveché para comer un perrito caliente con queso chedar dentro (#dietaamericana). Después, hicimos unas compras y partimos hacia nuestra siguiente parada.
La segunda parada fue mi favorita: El Paseo de la Fama de Hollywood. Tenía muchísimas ganas de pasear tranquilamente buscando las estrellas de mis actores favoritos, pero nos dieron apenas una hora para hacerlo. Compramos algunos souvenirs y buscamos la estrella de Audrey Hepburn que, para nuestra desgracia, estaba super lejos. Al final la encontramos, pero tuvimos que volver corriendo para que el autocar no se fuera sin nosotras.
| The boss |
Finalmente, nos llevaron a The Grove, un centro comercial para ricos (algo así como un Las Rozas Village) donde nos dejaron tres horas. Fue bastante decepcionante, porque podríamos haber estado más tiempo en Hollywood y mucho menos allí, pues no había nada que hacer.























